Pepe Viyuela: “Adoro el fracaso, creo que hay que reivindicarlo más”

Entrevista telefónica con Pepe Viyuela, realizada el 18 de abril.

 

Actor de cine, televisión, teatro, payaso, poeta… ¿Qué faceta te ilusiona más?

La de payaso es la que más me gusta, porque de algún modo reúne a todas las demás facetas. Es el actor de un personaje que tú inventas, por tanto es actor y autor a la vez. Además el payaso es un poeta que escribe su poesía en el escenario, contando historias de nosotros mismos.

Por otra parte consigue las risas de la gente, y hacer reír es algo que a todo el mundo le gusta, .

No hay dos payasos iguales, del mismo modo que no hay dos personas iguales. Con su forma de actuar muestra una forma de mirar la vida, la suya particular, igual que se hace con la poesía.

El personaje al que interpretas como payaso habla poco. ¿Te sientes más cómodo en el silencio a la hora de expresar lo que tienes que contar?

Bueno, ahora el personaje habla bastante más. Al principio evitaba la palabra, me sentía más cómodo en el humor visual, haciendo un juego físico con objetos. También porque esa es una forma universal de llegar al público, sin palabras. La facilidad de expresar así me decidió por seguir ese camino. Es un tipo de humor con el que resulta más fácil construir gags y sketches.

El próximo mes participarás en el IV Festival de Poesía Internacional “Poetas En Mayo” de Vitoria-Gasteiz recitando tus propios poemas. ¿Qué es para ti la poesía? ¿Estableces algún paralelismo entre la declamación y la actuación de un payaso?

La poesía es una forma de expresión que va más allá de lo escrito. Refleja la forma de entender lo que te rodea, de mirar, de interpretar tu vida. Me gusta porque permite retorcer las palabras y jugar con ellas. La poesía es un juego, un juego con la expresión, con lo vivido. Te permite acercarte a los demás y hacerles llegar de otra manera, de forma más rica, el proceso de interpretación de tu propia vida.

Recitar me provoca cierto pudor. Al fin y al cabo te estás desvelando ante los demás, y desnudarse delante del público cuesta, te vuelves algo más opaco. Pero disfruto con la poesía porque es un juego siempre, cuando escribes, al recitar,…

Ser payaso también es un juego, de otro modo deja de ser divertido, y si no fuese divertido no lo haría, porque yo vivo jugando. Y no es que me tome la vida a la ligera, jugar también es algo serio. Los niños, por ejemplo, se toman las cosas muy en serio cuando juegan. Veo la vida como algo lúdico, y también veo así a la poesía, por eso me gusta tanto.

Eres muy conocido por tus personajes televisivos. Mucha gente te recuerda aún por el personaje del programa “Un, Dos, Tres”, y otros muchos por el de la serie “Aida”, papel por el que además ganaste un Premio Ondas. ¿Sientes contradicciones al trabajar en un medio que en alguna ocasión has denominado “comida enlatada” y que se somete al dictado de la publicidad y de las audiencias?

La contradicción puede darse no tanto por el trabajo de actor como el hecho de participar en ciertos contenidos de la televisión, en ciertos programas, pero surge sólo cuando piensas en ello, no mientras trabajas. Yo actúo del mismo modo en un medio que en otro: en televisión, en teatro, … para mí es lo mismo. A veces participas en cosas que te gustan y otras no, pero últimamente he tenido la suerte de poder elegir lo que he hecho en televisión, y tanto “Aida” como “Olmos y Robles” son series hechas con gusto, rigor y un guión cuidado.

Es cierto que lo que haces en televisión se dispara y te pierdes un poco, la repercusión de tu trabajo se escapa más allá de lo que querías mostrar. Pero si te refieres a contradicciones ideológicas, no las tengo. Si un trabajo me plantea alguna contradicción no lo hago, ni en televisión, ni en teatro.

Flipy, el productor de “Olmos y Robles”, comentó: “Pepe Viyuela es el Peter Sellers español”. ¿Cómo te tomas esa frase?

No sabía que había dicho eso… Me lo tomo como un halago. Peter Sellers es para mí uno de los actores más brillantes que ha habido, sobre todo por su capacidad para hacer reír y mostrar al mismo tiempo lo más trágico del ser humano. Pero creo que Flipy se ha pasado, me parece un halago desmesurado.

Has pisado muchos escenarios a lo largo de tu carrera, incluyendo algunos como el del Teatro Clásico de Mérida o el del Centro Dramático Nacional, ¿cómo afrontas actuar el sábado en el polideportivo de un pueblo que no llega a los 700 habitantes?

Lo afronto igual. Del mismo modo que no distingo cuando trabajo en televisión o teatro, no me planteo el tipo de escenario al que voy a subir, pienso más bien en divertirme y jugar. Para mí supone la misma responsabilidad un sitio que otro, y llevo las mismas ganas. Incluso puede que al contrario, que tenga más ganas. Cuando actúas donde no llegan las cosas habitualmente lo haces con más ilusión.

El lema de Payasos Sin Fronteras es “llegar hasta donde no llega la carretera”. Sin querer comparar Marugán con un campo de refugiados, sí siento esa emoción especial, porque creo que es ahí donde tenemos que ir los cómicos, los actores, los juglares… Estar en la carretera y actuar de forma itinerante, me hace sentir más aprecio por mi profesión. Tiene mucho encanto y es algo que afronto con muchas ganas.

En 2003 publicaste un libro titulado “Bestiario del Circo”. En una época como esta en la que llevamos el entretenimiento encima, en móviles, tablets, … en la que España tiene el IVA Cultural más alto de Europa, ¿crees que queda lugar y público para el circo?

El circo está viviendo una transformación muy grande. Tienes por ejemplo el tema de los animales, eso cada vez está peor visto. Los números también están cambiando. Veo en las escuelas de circo que conozco, que cada vez se juega más a la simbiosis teatro – espectáculo circense, y así está surgiendo el nuevo circo. Hay un cambio, una gran metamorfosis hacia nuevas formas de entenderlo. Eso está creando también un nuevo tipo de público. Y el público del viejo circo, entre el que yo me incluyo, porque siempre me ha gustado mucho, desde pequeño, nos estamos acostumbrando a esta nueva forma de hacer el espectáculo.

Desde siempre me han seducido las nuevas técnicas, como las que ahora están entrando. Las formas viejas van desapareciendo y el circo se transformará y dirigirá hacia nuevas vías de expresión. Está cambiando pero no desaparecerá.

Acerca de la subida del IVA Cultural, del 8 al 21%, escribiste un artículo en la revista “Actúa” en el que decías que el problema es “considerar el cine y el teatro como mero entretenimiento y no como cultura”. Esa parece una idea cada vez más extendida, y no sólo entre los políticos. Enlazando con la obra de Ionesco, Rinoceronte, por la que estás nominado a los Premios Max, en la que el protagonista asiste a la deshumanización de los que le rodean hasta que se convierten en una masa ciega al dictado del poder, ¿es posible que estemos viviendo un proceso en el que se está despojando a la población de la cultura y pretendiendo, en cierto modo, deshumanizarla?

El gobierno actual, el que está en funciones y ha gobernado durante los últimos 4 años, ha tenido, no ya falta de sensibilidad, que eso es hasta excusable porque la sensibilidad puede no tenerse, sino que ha llevado a cabo una persecución clara contra el mundo de la cultura y su gente. Esto comenzó especialmente después de la campaña del “No a la guerra” y a raíz de que el gobierno del PP perdiese estrepitosamente las elecciones. Tuvieron claro que tenían a sus enemigos enfrente, entre aquellos que les criticaban públicamente durante las entregas de premios, y actuaron con venganza, incrementando el IVA del 8 al 21%, que es una subida importante pero sin una gran trascendencia real, ya que no proporciona muchos más ingresos al gobierno, y por supuesto no supone un incentivo ni un apoyo al sector, sino todo lo contrario.

Muchas compañías han cerrado, ha descendido el número de giras, ha subido más aún el paro, en un sector en el que ya de por sí era muy elevado. Ahora, según datos de la Unión de Actores, tenemos alrededor de un 90% de paro. Yo diría que este gobierno ha tenido una sensibilidad especial para ir en contra de la cultura, y lo ha demostrado con los recortes también, que se han aplicado a todo, pero especialmente a la cultura.

En cuanto al tema social, la gente demanda y necesita teatros, cine, el arte, … necesita que se genere alrededor suyo el aire que permite respirar con el espíritu, vivir y reflexionar sobre lo que somos. La cultura sirve para construir sociedades más tolerantes y ricas. Y el ataque actual contra ella es claro y evidente. Lo estamos viviendo y lo hablamos entre nosotros, no sólo los actores, sino que también lo comenta el público, y la conclusión es que el panorama es muy triste. Pero yo soy optimista. La cultura es una necesidad humana y volverán tiempos mejores, quizá no tan buenos como los que se han vivido, en lo que se refiere a presupuestos, montajes, giras, … serán mejores que los de ahora pero diferentes. Somos muchos y además no sabemos hacer otra cosa para ganarnos la vida, es toda una industria que no va a desaparecer. Sería como eliminar el aire.

El año pasado participaste en “El pan y la sal”, obra que trata el juicio a Baltasar Garzón por su investigación acerca de los crímenes del franquismo. ¿Te sentiste cómodo en una representación que toca tema de la memoria histórica, el cual está generando opiniones tan encontradas en España?

Sí, me sentí muy cómodo. Me parece tan evidente que necesitamos de la memoria histórica para construir una sociedad más sana, carente de rencores, que me siento orgulloso de haber participado en una obra así.

Aparte de por razones puramente personales, creo que para que exista una sociedad sana es necesario no olvidar. El futuro que crece sobre un olvido discriminado de la historia, en el que se aparta a unos y se mantiene a otros, construye edificios inestables en los que habitan virus. Hay que mirarse y hablar para saber de dónde venimos.

Es muy injusto olvidar a gente que estaba en un bando mientras que los del otro son recordados y homenajeados. Eso implica un desequilibrio insano. Creo que hay que recuperar la memoria pero no por revanchismo, sino porque existe y se pretende negar, se quiere ocultar dado que implica actos y desapariciones vergonzosas. No utilizo el dedo para acusar, más bien uso las manos para desentrañar y sacar a la luz los pedazos perdidos de esa memoria.

Esta tarde tengo una reunión con Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, y tampoco en ellos, en nadie de la asociación, he percibido ganas de revancha, sino un deseo de recuperar la memoria de los suyos y de reencontrarse, a veces con miembros de la familia de los que no se sabía nada. Me parece gratificante y hermoso que después de tantos años se pueda volver a hablar de ellos, y que quienes los conocieron y aún viven también puedan recordar.

En mi familia hemos encontrado papeles sobre un tío abuelo mío, que fue represaliado y murió en el Fuerte de San Cristóbal, en Navarra. Pero no odiamos, estamos felices porque le hemos recuperado. Creo que recuperar la memoria histórica no hace daño a nadie, sino que es un bien común. Se restañan espacios que nunca debieron quedar rotos.

Hablando ya de “Encerrona”, llevas casi 30 años reencontrándote con su protagonista. Alguna vez has dicho que es alguien a quien necesitas ver de vez en cuando. ¿Qué sientes por él?

Es una especie de amigo. Cuando no estoy con él le echo de menos y tengo ganas de volver a visitarle para encontrarnos de nuevo. Me ha enseñado mucho y también tengo una gran deuda, porque todo lo que he hecho se lo debo. Empecé con él y me abrió las puertas de todos los sitios a los que he llegado: el teatro, la televisión, el cine …

Desde un punto de vista más espiritual, también ha hecho que llegue hasta Payasos Sin Fronteras, lo que me ha supuesto viajar y conocer otras realidades.

Le quiero, le respeto y le debo mucho. Sin él no sería yo. Y eso que ni siquiera tiene nombre, lo que hace que sea un personaje algo misterioso. Sigo buscando, viajando y jugando con él, y es algo que espero seguir haciendo siempre.

Este personaje se enfrenta a una sucesión de fracasos mientras intenta encontrar alguna salida a la situación en la que se encuentra. ¿Cómo has vivido tú el éxito y el fracaso en tu carrera?

Para mí el éxito es lo bien que me lo paso haciendo lo que hago. Somos tiempo, al fin y al cabo, y si vives con amargura estás desperdiciando tu tiempo, mientras que si lo haces con placer, a mi modo de ver es como si lo vivieses varias veces.

Por otro lado el fracaso lo veo como abono para el aprendizaje. No se puede existir sin él, es lo que nos ayuda a crecer. Aprendemos equivocándonos, de modo que el fracaso es un trampolín para el aprendizaje, y también sirve para luchar contra la frustración, para aprender a superarla. Es el abono de las ciencias, de la educación, de la cultura… Todo lo aprendemos desde el error. Cuando empezamos a andar nos caemos, cuando empezamos a hablar nos equivocamos. Somos hijos del fracaso y creo que hay que reivindicarlo más, porque te sirve para hundirte pero también para impulsarte.

Yo adoro el fracaso y el payaso está muy relacionado con él. Nos reímos de alguien que fracasa una y otra vez pero no se rinde, que nos da una lección de vida. En el fondo es un alquimista, porque transforma el fracaso en una fiesta, y esa enseñanza es muy útil para la vida, ya que sirve para dar la vuelta a los errores y así crecer con ellos.

Por último, ¿podrías comentarnos los proyectos que tienes en marcha?

Seguir con “Encerrona” todo el tiempo que pueda. Como te decía no quiero dejarlo nunca, y continuaré buscando escenarios.

Por otro lado, participo en una pequeña productora teatral y hace poco hemos estrenado una obra titulada Mármol, de la autora irlandesa Marina Carr, que presentaremos en Madrid el 25 de noviembre en el Centro Dramático Nacional, y después nos iremos de gira con ella.

En cuanto a la televisión, en junio empezamos a grabar la segunda temporada de Olmos y Robles, para Televisión Española. También colaboro habitualmente en un programa de radio.

Y ante todo lo que quiero es seguir disfrutando con lo que hago.

 

Agradecemos a Pepe Viyuela que nos haya concedido esta entrevista, ha sido un placer hablar con él, y le veremos el sábado 23 de abril a las 8 de la tarde en el Polideportivo Municipal de Marugán con la obra “Encerrona“.

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Pepe Viyuela: “Adoro el fracaso, creo que hay que reivindicarlo más” was last modified: abril 25th, 2016 by Helena García

Un comentario sobre “Pepe Viyuela: “Adoro el fracaso, creo que hay que reivindicarlo más”

  • el 19 abril 2016 a las 6:48 pm
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    Gratamente sorprendido por la profundidad en algunas cuestiones y la buena preparación de la entrevista. Enhorabuena!

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