Marugán y Sangarcía: dos colegios para un municipio

El mes pasado el Ayuntamiento de Marugán interpuso un recurso de alzada contra la resolución de la Dirección Provincial de Educación que mantenía la separación de adscripciones para los alumnos del municipio. Esto significa que, en principio, para el próximo curso los niños de la urbanización continuarán adscritos al Colegio de Sangarcía y los del pueblo a las aulas de Marugán.

Hablamos con el alcalde y con madres del AMPA para conocer mejor su postura, y visitamos las instalaciones educativas de la localidad, comprobando de primera mano las características de las mismas.

En Diario de Marugán también nos interesa el punto de vista de quienes rechazan llevar a sus hijos al colegio del pueblo y en esta ocasión hemos conversado con madres residentes en la urbanización, quienes tras conocer el centro de Marugán se reafirman en inscribir a sus hijos en Sangarcía. A continuación resumimos tres testimonios:

“Hay que acoger a los padres con generosidad y sin prejuicios”

Hace 30 años que llegó a la urbanización y vive en ella desde el año 2000. Tiene una hija de 6 años.

Isabel Lurueña conoce las instalaciones del Colegio de Marugán debido a que entre 2007 y 2011 trabajó en ellas en el marco de distintas actividades, como el Programa Madrugadores, el comedor y las Escuelas de Verano.

De aquella época le queda la impresión de que las instalaciones eran deficientes: el aseo infantil tenía mal olor y carecía de calefacción, las ventanas estaban mal aisladas, … y cree que, en muchos aspectos, a día de hoy no han mejorado. En cuanto al edificio en sí, estima que no es adecuado el hecho de que los niños más mayores compartan el aseo con los profesores, aseo al que además hay que acceder desde el exterior del edificio.

En cuanto a la participación del Ayuntamiento, no le parece oportuno que se concedan 150 euros al año por niño, lo necesite o no la familia. Cree que sería preferible destinar ese dinero a la mejora del centro, ya que hasta la fecha las intervenciones municipales en el mismo han sido muy limitadas.

Afirma que últimamente escucha mucho la frase “hay que hacer pueblo”, pero según ella “para eso hay que acoger a los padres con generosidad y sin prejuicios”. En los últimos años los partidarios de agrupar a los niños del municipio en las aulas de Marugán se han dirigido a los padres que llevan sus hijos a Sangarcía, pero comenta que en lugar de apostar por el diálogo han recurrido al ataque, amenazándoles con conseguir que se eliminen los servicios de transporte y de comedor gratuitos de los que ahora disponen.

Isabel recuerda que los derechos que obtienen al matricular a los niños en Sangarcía no los pidieron, sino que los recibieron sin solicitarlos, y que para que las cosas sean diferentes y el Colegio de Marugán se convierta en una opción válida para ellos, deben cambiar mucho la oferta y las condiciones del mismo.

“Las instalaciones no son adecuadas”

Yolanda Encabo lleva 14 años en la urbanización y tiene dos hijos, de 5 y 7 años.

Tuvo la oportunidad de visitar el Colegio de Marugán en una ocasión. Después de ver las aulas le quedó claro que no están a la altura de lo que considera adecuado para sus hijos. En su opinión el patio es muy pequeño, las aulas no están bien acondicionadas y además no hay comedor ni gimnasio dentro de las instalaciones, algo que “todo colegio moderno tiene”.

El de Sangarcía le parece a fecha de hoy el centro escolar de la zona que mejor encaja con lo que busca. Nos explica que su hija llegó a acudir al Colegio de Valverde de Majano, pero se decidió por Sangarcía ya que, además de contar con gimnasio y comedor dentro del edificio, dispone de un patio de tierra grande y vallado.

Sobre el transporte y el comedor, servicios que son ofrecidos de forma gratuita a los niños de la urbanización inscritos en Sangarcía, cree que son factores secundarios. Tiene claro que para ella lo más importante a la hora de elegir un centro son las instalaciones.

A pesar de todo reconoce que le gustaría que sus hijos estudiasen en el pueblo, porque estarían más cerca de casa, pero sólo consideraría matricularlos en Marugán si las infraestructuras educativas cambiasen por completo.

Al respecto de esto, lamenta que en el municipio se acometiese una obra que considera desproporcionada, como es el polideportivo, y que no haya habido ocasión en los últimos años para ampliar el colegio y mejorar así las instalaciones de un modo considerable.

“El AMPA trabaja en paralelo a los profesores”

Rebeca Pérez vive en la urbanización desde hace 17 años. Tiene dos hijas, una de ellas asiste a segundo de Infantil en Marugán y la otra comenzará primero de Infantil el curso que viene.

Acerca del edificio, recuerda que no se puede solicitar el transporte escolar a la Junta para el Colegio de Marugán mientras éste no disponga de servicio de comedor. Según nos dice, el inspector de Educación ha instado en varias ocasiones al Ayuntamiento a construir otro centro que esté más acorde con la normativa actual, y que incluya por tanto un comedor entre otras cosas, pero el consistorio nunca ha querido realizar ninguna inversión en ese sentido, tan sólo se ha limitado a llevar a cabo obras de mantenimiento.

Rebeca ha estado involucrada en el funcionamiento de la escuela como parte del AMPA desde que su hija mayor empezase a asistir a las aulas de Marugán. Nos explica que su experiencia en la asociación no fue buena. Opina que se organizan pocas actividades con los niños, como celebraciones de fechas especiales o excursiones. Reconoce que algunos padres y madres colaboran activamente en las extraescolares de las tardes, pero afirma que en general se trabaja en paralelo a los tutores del colegio, en lugar de colaborando con ellos.

Por otro lado dice haber comprobado en primera persona que desde el AMPA se ignoran en muchas ocasiones los problemas que puedan tener los padres con los profesores. En su caso expresó quejas acerca del trabajo de una tutora, sin que recibiese apoyo alguno desde la asociación de cara a buscar posibles soluciones.

Este año se ha decido a trasladar a su hija mayor a Sangarcía y a inscribir a la pequeña también allí para el curso 2016-2017, principalmente debido a la nula coordinación que ha observado entre la asociación de madres y padres y los tutores. La principal función del AMPA es participar e intervenir en la gestión del centro, con el fin de mejorar la educación y lograr un clima de convivencia en el mismo, objetivo que según ella en el caso de Marugán no se cumple.

 

Marugán y Sangarcía: dos colegios para un municipio was last modified: abril 7th, 2016 by Helena García
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